Robótica educativa: del robot de infantil a la First Lego League

La robótica educativa empezó aquí mucho antes de que apareciera la palabra «programar». Empezó con una abeja de plástico y un tapete de cuadros.
El robot avanzaba si le decías cuántas casillas. Nada más. Pero para decírselo había que contar, mirar el tapete y equivocarse un par de veces. Eso ya era programar.

Los mayores bajan al aula de los pequeños y les acompañan. Aprenden los dos: unos a montar, otros a explicarlo sin hacerlo por ellos.
Arriba del todo está la First Lego League, donde el equipo del centro compite con su robot y su proyecto.


Todo esto vive dentro de nuestra forma de trabajar: por proyectos, con materiales que prepara el propio profesorado.
Unos cursos después, quienes montaban las piezas eran otros. Y a veces quien explicaba no era la profesora: los mayores bajaban al aula de los pequeños y les acompañaban. Aprendían los dos, unos a montar y otros a explicarlo sin hacerlo por ellos.
Arriba del todo estaba la First Lego League, donde el equipo del centro compitió con su robot y su proyecto.
Todo esto vive dentro de nuestra forma de trabajar: por proyectos, con materiales que prepara el propio profesorado.
